
Solú, fintech mexicana de crédito al consumo, cierra inversión en capital y deuda para acelerar su expansión.
Acceder a un crédito en México sigue siendo un desafío. A pesar del crecimiento del sistema financiero en los últimos años, solo 3 de cada 10 personas en el país tienen un crédito formal. La banca tradicional impone procesos lentos y burocráticos, dejando fuera a millones de personas que necesitan financiamiento para el día a día. En este contexto, Solú ha logrado posicionarse como una alternativa ágil y accesible, con un modelo de aprobaciones en minutos y pagos diseñados para adaptarse a los ingresos de sus usuarios.
Detrás de la fintech está Diego Estanislao Rosales Gómez, estudiante de Economía del Tec de Monterrey. A un año del inicio de sus operaciones y con presencia en siete estados del país, buscan consolidarse en el norte de México en el corto plazo.
Un modelo innovador dentro de una industria tradicional
La mayoría de las personas en el país cobran o reciben sus ingresos de manera semanal o quincenal, pero el crédito tradicional impone pagos mensuales que no siempre se alinean con esa realidad. Solú resuelve esta desconexión, diseñando productos que se adapten a sus clientes. Asimismo, utilizando inteligencia artificial y análisis de datos en tiempo real, se realiza la aprobación de créditos en minutos, eliminando la necesidad de historial crediticio tradicional y evitando trámites innecesarios.
«Nos ajustamos al flujo de ingresos de las personas, de esta forma nos convertimos en una herramienta del día a día, más que una carga de fin de mes», explica Rosales Gómez.
La inversión que impulsa el crecimiento de Solú
El cierre de esta nueva ronda de inversión marca un paso importante para la startup. Con este capital, la fintech fortalecerá su infraestructura tecnológica y ampliará su presencia en el territorio nacional.
«Los mexicanos cada día buscan mejores opciones para su vida financiera. Con esta inversión, podremos crecer, consolidar nuestra cartera de productos y seguir innovando para ofrecer calidad de primer nivel en todos nuestros servicios a nuestros usuarios. El modelo tradicional se sostiene porque la gente no tenía alternativas.
Ahora, ya no tienen que conformarse con procesos ineficientes ni con condiciones poco accesibles. Confiamos en que la inyección de capital será un catalizador que nos permita llevar nuestra propuesta al siguiente nivel”, concluye Rosales Gómez.
Con una expansión agresiva, un producto sólido y el respaldo de inversionistas, buscan perfilarse como el nuevo estándar del financiamiento personal en México.
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